Argentina y la carne es un binomio que sale de memoria cada vez que pensamos en alguna de las dos palabras. Quien viaja a este país debe comer un asado. Así es y debe ser siempre que crucemos del otro lado de la Cordillera de los Andes.
Parrilla argentina: 5 restaurantes increíbles para comer carne en Buenos Aires
En toda visita a Argentina, nuestro deber es comer carne, y aquí te recomendamos los mejores lugares para hacerlo en Buenos Aires.
Parrilla argentina: 5 restaurantes increíbles para comer carne en Buenos Aires
Dentro de la gastronomía argentina, la parrilla es un clásico que podemos probar en cada rincón de Buenos Aires. En serio, hay muchísimos lugares para comer carne: parrillas, bodegones o restaurantes. Por esta razón y para que tu experiencia sea lo más deliciosa posible, te recomendamos 5 sitios para poder disfrutar del verdadero asado argentino.
1- Don Julio, uno de los mejores restaurantes de carne del mundo
Ubicada en una esquina histórica de Palermo, Don Julio no es solo una parrilla, sino una institución que ha sido reconocida repetidamente entre los mejores restaurantes del mundo.
Su éxito radica en una trazabilidad absoluta de la materia prima: trabajan exclusivamente con novillos de pastura de las razas Aberdeen Angus y Hereford, criados en campos propios.
El restaurante destaca por su cava subterránea con miles de etiquetas de vinos argentinos y por detalles únicos, como la posibilidad de firmar las botellas vacías que luego adornan sus estantes.
La experiencia aquí es de alta gama, donde los cortes estrella como el ojo de bife o la entraña se sirven en un punto de cocción perfecto.
El ambiente combina la calidez de una bodega antigua con un servicio impecable que atrae tanto a locales como a celebridades internacionales.
Es fundamental reservar con semanas de antelación debido a su altísima demanda.
2- La Cabrera, la parrilla que está en tres continentes
Creada por el chef Gastón Riveira, La Cabrera revolucionó el concepto de la parrilla porteña al introducir la "parrilla de autor".
Su sello distintivo es la generosidad y el color: cada corte de carne llega a la mesa acompañado de una gran variedad de pequeñas cazuelas con guarniciones creativas y calientes, que van desde purés saborizados hasta escabeches.
Con más de dos décadas de historia, ha logrado expandirse a tres continentes sin perder su esencia de bodegón premium en el corazón de Palermo Soho.
El ambiente es sumamente pintoresco, decorado con objetos antiguos que cuelgan del techo y las paredes, creando una atmósfera vibrante y ruidosa en el mejor de los sentidos.
Es el lugar ideal para quienes buscan porciones abundantes y cortes de calidad suprema, como su famoso bife de chorizo de 800 gramos, que suele ser compartido por los comensales.
3- El Ferroviario, uno de los mejores asadores de Buenos Aires
Ubicado en el barrio de Liniers, este restaurante es el verdadero "templo de la carne" para quienes buscan una experiencia auténtica y popular.
Instalado en un antiguo galpón ferroviario, el lugar impresiona por sus dimensiones y su capacidad para albergar a cientos de personas.
Se especializa en porciones gigantescas y un estilo de servicio de bodegón familiar, donde el asado ancho y el lechón son los protagonistas indiscutidos de la mesa.
A diferencia de las parrillas de Palermo, El Ferroviario destaca por su excelente relación precio-calidad y un ambiente descontracturado donde no faltan las familias numerosas.
Es famoso por sus entradas, como las empanadas fritas y las tortillas de papas, que preparan el terreno para parrilladas que parecen no tener fin.
Es un destino obligado para entender la cultura del asado compartido en Buenos Aires.
4- Cabaña Las Lilas, asado tradicional en Puerto Madero
Situada en el moderno barrio de Puerto Madero, Cabaña Las Lilas combina la excelencia de las carnes de exportación con una vista privilegiada al río.
Este restaurante surge de la unión entre una tradicional estancia ganadera argentina y un prestigioso grupo gastronómico brasileño.
El resultado es un servicio de clase mundial donde el producto es el rey, proveniente de animales criados bajo los más estrictos estándares de calidad.
El lugar cuenta con el reconocimiento de la Guía Michelin, que destaca su sofisticación y su imponente parrilla a la vista.
Es un sitio frecuente para almuerzos de negocios y cenas románticas, donde los comensales son recibidos con un generoso "couvert" de panes artesanales y delicias que ya son marca registrada de la casa.
5- Elena, uno de los mejores restaurantes de hotel de Sudamérica
Elena es el restaurante principal del hotel Four Seasons y representa la cara más elegante y cosmopolita de la gastronomía argentina.
Aunque no es una parrilla tradicional, su foco está puesto en las carnes maduradas en seco (dry-aged) y en la cocción a las brasas de una calidad excepcional.
El diseño del lugar, con dos niveles y una cocina abierta, ofrece un ambiente de lujo contemporáneo que rinde homenaje a las antiguas residencias de La Recoleta.
Además de sus cortes de carne premium, Elena es famoso por sus guarniciones sofisticadas y su excelente charcutería artesanal.
Al estar ubicado dentro de uno de los hoteles más exclusivos de la ciudad, el servicio es de una precisión milimétrica, ideal para quienes buscan una cena donde la tradición argentina se cruza con toques de la cocina global.
¿Cómo llegar a Buenos Aires desde Chile?
La opción más rápida y eficiente para llegar a la capital argentina desde Chile es el avión. Existen numerosos vuelos diarios que conectan el Aeropuerto Arturo Merino Benítez (SCL) con Buenos Aires en un tiempo estimado de dos horas. Dependiendo de tu conveniencia, puedes aterrizar en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza (EZE) o en el Aeroparque Jorge Newbery (AEP), este último ubicado en plena ciudad, lo que facilita enormemente el traslado al hotel.
Si prefieres una aventura escénica, el viaje en auto te permite cruzar la imponente Cordillera de los Andes, generalmente a través del Paso Internacional Los Libertadores (o Cristo Redentor). El trayecto desde Santiago hasta Buenos Aires recorre unos 1.400 km. mayormente por la Ruta Nacional 7 y demora aproximadamente entre 15 y 18 horas de conducción neta.
Es fundamental llevar la documentación en regla: el padrón del vehículo, el seguro obligatorio con cobertura internacional (RCI) y, si el auto no es tuyo, una autorización notarial del propietario.
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