En plena temporada alta de verano, el descanso real sigue siendo un desafío para gran parte de los trabajadores en Chile. Aunque las vacaciones están pensadas como un periodo de pausa y recuperación, más del 60% admite mantenerse atento a correos o mensajes laborales, evidenciando una desconexión incompleta.
Más del 60% de los trabajadores en Chile reconoce mantenerse conectado al trabajo incluso durante sus vacaciones de verano.
El fenómeno ocurre pese a la existencia de la Ley de Desconexión Digital y responde, en gran medida, a prácticas culturales arraigadas. La tecnología, que facilita el trabajo remoto y flexible, también ha diluido los límites entre la vida personal y laboral, trasladando la responsabilidad de desconectarse al propio trabajador.
La desconexión total sigue siendo la excepción
Los datos de la encuesta de Randstad muestran que solo un 39% de los trabajadores logra una desconexión real durante sus vacaciones. En contraste, un 61% permanece conectado en algún nivel, ya sea de forma constante o parcial, lo que confirma que el descanso pleno sigue siendo minoritario.
Dentro de este grupo, un 26,5% reconoce mantenerse conectado de manera continua, mientras que un 34,5% lo hace de forma parcial. En el extremo opuesto, apenas un 13,5% afirma desconectarse completamente del trabajo durante su periodo de descanso.
Natalia Zúñiga, directora de Marketing & Comunicaciones de Randstad Chile, advierte que este comportamiento tiene consecuencias directas en el bienestar: “Las vacaciones son una oportunidad invaluable para reconectarnos con nosotros mismos, pero la tecnología muchas veces interfiere con ese descanso necesario, afectando nuestra salud y bienestar”.
Hiperconexión por hábito más que por exigencia laboral
Uno de los hallazgos clave del estudio es que la falta de desconexión no responde mayoritariamente a imposiciones de las empresas. Solo un 6% de quienes siguen conectados durante las vacaciones declara hacerlo por exigencias estrictas de su cargo.
El resto actúa por decisión propia: un 42% se mantiene disponible solo ante emergencias, mientras que un 20% revisa avances laborales para reducir la carga al regreso. Este patrón confirma que la hiperconexión se ha transformado en un hábito asociado a la autoexigencia y la ansiedad anticipatoria.
“En un mundo donde la hiperconexión amenaza con fusionar la vida personal y laboral, el descanso efectivo se vuelve estratégico”, señala Zúñiga. “Proteger estos espacios de desconexión digital es clave para un rendimiento profesional más sano y sostenible en el tiempo”.
Otras noticias que te pueden interesar
Tendencias de viaje verano 2025-2026: ¿Qué están reservando los chilenos?
Panorama: lo imperdible del Festival Teatro a Mil para este verano 2026
Temas relacionados


