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Cuba y los infinitos baños de sol en los cayos

Si la consigna es broncearse en playas paradisíacas y nadar en aguas cristalinas del Caribe, los cayos cubanos son un destino ideal, ya que cuentan con enclaves tradicionales y otros más desolados para vivir el sol en su máxima expresión.
No se equivocan quienes describen a Cuba como la isla de la luz, el color, el ritmo y el sabor. Tampoco aquellos que regresan fascinados después de unas placenteras vacaciones en el destino caribeño, ya que sus playas son una invitación al relax, al desafío del bronceado perfecto, al placer de disfrutar cada momento bajo el sol o a incursionar en la práctica de deportes náuticos.
Es que con más de 300 playas naturales, el país que hizo del ron y los habanos su marca registrada, tiene propuestas para todos los gustos: desde los sitios más convencionales y concurridos, como Varadero, hasta enclaves más solitarios ideales para quienes buscan serenidad, como los cayos Las Brujas o Santa María.
A eso hay que sumarle un buen nivel de infraestructura hotelera y de servicios en todos los puntos turísticos; los variados ecosistemas terrestres y marinos en buen estado de conservación; y obviamente, la tan afamada calidez de los cubanos, quienes siempre esgrimirán su radiante sonrisa ante los visitantes de todo el mundo, y en especial hacia los argentinos.
Considerada uno de los principales destinos de sol y playa del Caribe, la mayor de las Antillas ostenta a su alrededor un collar de más de 4 mil cayos e islotes con ensenadas, aguas cristalinas, arenas blancas y doradas y desafiantes acantilados.   
Asimismo, la plataforma insular cubana, conformada por un extenso arrecife coralino  depara un sinfín de colores y especies marinas que la convierten en un paraíso para el snorkel y el buceo.
Al hacer un repaso de las playas más atractivas del país, no pueden dejar de mencionarse Varadero, Guardalavaca, Esmeralda, Santa María del Mar, Santa Lucía, Ancón, y los cayos Coco, Guillermo, Largo del Sur, Santa María, Las Brujas y Levisa.

De cayo en cayo.
El primer desafío para quienes deseen pasar una estadía en Cuba será escoger entre los múltiples parajes de la cayería norte o sur.
El extremo occidental de la provincia de Pinar del Río acoge los cayos norteños de Levisa, Paraíso y Jutía, buenas alternativas para los viajeros que demandan remansos tranquilos y naturaleza pura.
En cambio, los turistas que privilegien la variedad de servicios hoteleros y mayor actividad, deberán inclinarse por Varadero, el destino de playa cubano por excelencia, ubicado en la provincia de Matanzas; o Cayo Coco y Guillermo, situado en el archipiélago Jardines del Rey, en Ciego de Ávila.
Yendo hacia el este de la isla, se encuentran las más íntimas Santa Lucía y Sabinal, en Camagüey; la provincia de Holguín invita a tomar baños de sol en Guardalavaca, Esmeralda y cayo Saetía; y el recorrido de los cayos norteños finaliza por Baracoa y su exuberante vegetación tropical.    
El sur cubano también existe en materia de playas, ofreciendo un universo de aguas de turquesas increíbles, en sitios más o menos solitarios, de acuerdo al gusto de los visitantes.
Desde la serena María La Gorda, en el oeste, hasta la oriental Baconao se despliegan una docena de lugares donde imperan los trajes de baño y las placenteras y cálidas inmersiones. Entre sus principales destinos, el circuito meridional incluye a la isla de la Juventud, la segunda en tamaño del archipiélago cubano, y Cayo Largo, con 25 km. de bellas playas.

Paraísos resguardados.
El sol cae en forma desmedida sobre una arena tan fina que se escurre entre los dedos de las manos. La suave brisa proveniente del mar y el silencio -sólo interrumpido por el movimiento del cristalino mar- atenúan un mediodía de exposición solar. Así transcurren las horas en la cayería norte de la provincia de Villa Clara, conformada por los cayos Las Brujas, Ensenachos y Santa María. Allí, 17 km. costeros cautivan a los visitantes con sus increíbles arenas y aguas. No en vano, las guías turísticas señalan a este sitio como uno de los escenarios lás admirables del país, donde sobresalen paisajes de elevada perfección. 
Estos tres enclaves prácticamente vírgenes se han convertido en los últimos años en un destino emergente frente a los sitios cubanos de sol y playa más visitados, como Cayo Coco, Varadero o Cayo Largo.
El acceso a estos paradisíacos islotes se realiza a través de un pedraplén o carretera sobre el mar que parte de las cercanías del pueblo Caibarién.
Tras recorrer unos 50 km. con agradables vistas, el visitante se encontrará con el primer destino: se trata del cayo Las Brujas, que según la leyenda, debe su nombre a que allí se reunían brujas y fantasmas para propiciar el encuentro de una joven pareja, a espaldas del celoso tío de la muchacha.
Este entorno permite la práctica de pesca embarcada en canales de hasta 10 m. de profundidad. Las especies que abundan son sábalos, pargos, rabirrubias, cuberas, aguajíes, meros, róbalos, albacoras y dorados.
Desde Las Brujas se realizan excursiones náuticas por los islotes de la cayería y es posible llegar hasta el barco San Pascual, ubicado frente a Cayo Francés.
La intimidad parece haber anclado en Ensenachos, el segundo eslabón de los cayos de Villa Clara, donde la densa vegetación atesora múltiples especies de aves. Es el más pequeño de este conjunto de islitas pero el atractivo de las playas de Ensenachos y El Mégano es inversamente proporcional a su tamaño. Olas pequeñas, silencios que perduran, pocos turistas y un mar con tonalidades azuladas-verdosas son sus principales riquezas.
Este antiguo asentamiento aborigen con forma de herradura es refugio de 22 especies endémicas de flora y 39 de fauna. Quienes se aventuren en un paseo por sus grutas hallarán huellas de épocas coloniales en tallados y dibujos sobre las rocas.
Finalmente, Santa María, también llamada "la rosa blanca de los Jardines del Rey",  se extiende a lo largo de 13 km. y en su porción más estrecha no alcanza los 2 km. de ancho, trayecto digno de ser recorrido en una apacible caminata. La principal característica de su costa está dada por una barrera coralina que atenúa el oleaje, asemejándola a una piscina de imponentes dimensiones.
Los alrededores de Santa María acogen colonias de flamencos, gaviotas y corúas, entre otras aves, mientras que iguanas y pequeños reptiles se adueñan de las superficies terrestres. Por su parte, las profundidades marinas albergan algas, corales de atractivas tonalidades, gorgonias, abanicos de mar, esponjas, moluscos y pequeños peces tropicales de arrecife, un contexto ideal para la práctica del buceo y la fotografía subacuática. Entre las playas de mayor calidad se destacan Perla Blanca, Las Caletas y Cañón.
Quienes busquen la tranquilidad que deparan estos tres lugares encontrarán opciones de alojamientos en hoteles de 3, 4 y 5 estrellas, establecimientos que fueron planificados con el objetivo de alterar lo menos posible el entorno natural.
Las jornadas al sol y reposeras se complementan perfectamente con la práctica de todo tipo de deportes náuticos, como también tenis, golf, caminatas, paseos en bicicletas y a caballo.

Paseos citadinos.
Los turistas que visiten la cayería norte de Villa Clara no deberían dejar de lado algunos paseos cercanos, ubicados a menos de 200 km. de las mencionadas playas.
Una de las excursiones obligadas es Santa Clara, la capital provincial, una pintoresca fusión del ámbito urbano y el rural. Distante a 110 km. de los cayos, se la conoce como la ciudad del Che Guevara, ya que allí se levanta el conjunto escultórico en homenaje al líder revolucionario argentino.
Este espacio está conformado por una plaza rodeada de palmas, el árbol nacional cubano; una tribuna con capacidad para 900 personas cuyo principal atractivo es una escultura en bronce de 6,80 m. de alto del guerrillero; un museo que reúne fotografías, documentos y objetos históricos; y el Memorial, inaugurado en 1997, que guarda los restos de Ernesto Guevara y los combatientes que lucharon junto a él en la selva boliviana.
Sobre el territorio de Villa Clara se encuentra un sector de la sierra del Escambray, que atrae al turismo de naturaleza, mientras que los interesados en mejorar su calidad de vida podrán hacerse una escapada a los baños termales y mineromedicinales de Elguea.
Otra de las propuestas complementarias es la villa Remedios, fundada por los españoles que llegaron a Cuba y que se destaca por su preservada arquitectura colonial y sus tradiciones.
Por otra parte, el pueblo de pescadores Caibarién, a 53 km. de los cayos, deleita con su gastronomía elaborada a base de frutos del mar, siendo la langosta el plato más solicitado en las mesas de los pequeños restaurantes llamados paladares.
En ese sitio, los amantes de la pesca deportiva podrán contratar salidas con guías especializados, quienes revelarán los secretos para capturar sábalos, dorados, róbalos, pargos, cuberas, gallegos, cibíes, barracudas, albacoras y tiburones, entre otras especies.
A 198 km. de los cayos se levanta Trinidad, conocida como la "ciudad museo del Caribe", que combina un centro colonial en excelente estado de conservación, una variada oferta de museos y un entorno natural-histórico privilegiado.

Edén del buceo.
Tanto los buzos profesionales como los principiantes hallarán en los cayos cubanos un paraíso de la inmersión donde es posible conocer la riqueza subacuática y muchos secretos del mar Caribe.
La flora y la fauna marina de la isla está integrada por más de 500 especies de peces de formas, tamaños y tonalidades variadas, diversidad de corales, esponjas, gorgonias, algas, moluscos y crustáceos que deambulan a lo largo de prácticamente todo el borde de la plataforma insular.
Las alternativas del país en materia de buceo alcanzan más de 500 zonas distribuidas en una plataforma insular de 70 000 km² donde es factible explorar cuevas, paredes verticales, túneles, acantilados y canales en salidas diurnas o nocturnas.
Asimismo, el litoral cubano cuenta con miles de barcos hundidos, un factor que determinó que muchos expertos llamen a estas profundidades un paraíso de la arqueología subacuática.
Las áreas recomendadas para descubrir los tesoros subacuáticos son la isla de la Juventud, cuyo Parque Nacional Marino Punta Francés es sede de competencias de fotografía subacuática; cayo Largo del Sur; María la Gorda; el litoral norte de La Habana; Varadero y su parque artificial submarino; península de Zapata, ideal para el espeleobuceo; la costa de Cienfuegos, que causa el asombro de los buzos por su coral Notre Dame, que mide 6 m.; el litoral de Santiago de Cuba; la costa norte de Camagüey, Holguín; y los Jardines del Rey, cuya formación coralina es considerada la segunda a nivel mundial.
Finalmente, cabe destacar que tanto el litoral norte como el sur cuentan con puertos deportivos y bases náuticas con todo lo que requiere el viajero.

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