Navegar en crucero por los fiordos de Tierra del Fuego es una de las experiencias más singulares del extremo sur de Sudamérica. La ruta se interna en el archipiélago austral, entre canales, glaciares y bosques subantárticos, en un territorio marcado por la historia de exploradores como Magallanes, FitzRoy y Darwin.
El Ventus Australis navega entre glaciares, fiordos y canales del extremo sur de Sudamérica.
Si quieres hacer esta travesía, el touroperador Expan ofrece un programa a bordo del crucero Ventus Australis que contempla 5 días y 4 noches, zarpando desde Punta Arenas y finalizando en Ushuaia, con tarifas desde US$ 2.315 por persona en base doble. La ruta se comercializa como una navegación por los fiordos de Tierra del Fuego e incluye un formato todo incluido a bordo.
Glaciares, bahías y paisajes que solo se conocen por mar
Lo que hace especial esta ruta es que no gira en torno a ciudades, sino a geografía extrema. El itinerario se describe como una travesía por los fiordos y canales patagónicos, donde los pasajeros pueden ver glaciares que descienden desde la cordillera Darwin, bahías remotas y sectores prácticamente inaccesibles por vía terrestre.
Uno de los hitos más importantes es el glaciar Pía, una de las postales más conocidas del recorrido. A esto se suma la navegación por la llamada Avenida de los Glaciares, una sucesión de hielos y montañas que resume la escala monumental del paisaje fueguino.
La ruta también incluye puntos históricamente simbólicos como Bahía Wulaia, asociada a antiguas poblaciones originarias y a las expediciones que ayudaron a cartografiar el extremo sur del continente. En conjunto con el cabo de Hornos, le da al viaje un tono más exploratorio que vacacional.
Fauna austral y colonias de pingüinos en la ruta
Además de los paisajes, uno de los grandes atractivos del crucero es la observación de fauna. La ruta permite ver bosques subantárticos, aves marinas, mamíferos marinos y, en parte de la temporada, colonias de pingüinos de Magallanes, una de las especies más representativas del extremo austral. Se destaca precisamente la vida salvaje como uno de los ejes centrales de la experiencia.
Ese componente natural es clave, porque el viaje se desarrolla en uno de los territorios más aislados y menos intervenidos de la Patagonia. La combinación entre hielo, mar, viento y fauna silvestre hace que cada tramo tenga un carácter distinto, muy marcado por el clima y la luz del sur.
Ushuaia: qué hacer al llegar a la ciudad más austral del mundo
El viaje termina en Ushuaia, uno de los destinos más icónicos de la Patagonia argentina. La ciudad está íntimamente ligada al Canal Beagle, una navegación considerada imprescindible por la oferta turística oficial local, ya que permite ver la ciudad desde el agua, acercarse a islotes con lobos marinos, cormoranes y pingüinos, y conocer puntos emblemáticos como el faro Les Éclaireurs.
Otra de las excursiones más tradicionales es el Parque Nacional Tierra del Fuego, ubicado a pocos kilómetros de la ciudad. La promoción turística de Ushuaia lo destaca por su combinación poco frecuente de costa, bosque y montaña, con senderos, bahías y miradores sobre el Beagle. El parque protege cerca de 68.909 hectáreas y es el único parque nacional argentino que combina ambientes marinos, forestales y montañosos dentro de una misma área protegida.
Para quienes tienen tiempo extra, Ushuaia funciona además como puerta de entrada a caminatas, trenes turísticos y excursiones de naturaleza en el fin del mundo, lo que la convierte en un muy buen cierre para una navegación por Tierra del Fuego.
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