Las ondulaciones del territorio sembrado de verde intenso marcan el camino que conduce hacia el punto culminante de la zona. Aquel en donde se produce el esperado encuentro entre las dunas y el mar cristalino y cálido; el ritmo pegadizo de la samba que penetra los cuerpos morenos de los brasileños que danzan en la playa; la caipirinha, fresca y dulce, que invita a saborearla cada día después de un milho sabroso. El epicentro tan ansiado y buscado por los argentinos es la costa de Santa Catarina.
Con 95,4 mil km2, el estado del sur de Brasil ofrece una gran cantidad de destinos para gozar de las vacaciones, algunos con una gran movida de turistas, otros más tranquilos. Son 500 km. de costa, comenzando por São Francisco do Sul, el enclave que se encuentra en el norte de la región. Su atractivo más importante es el centro histórico, aunque también despunta con buenas playas, las que se encuentran en bahía de Babitonga. La ciudad se vanagloria de ser la tercera más antigua del país, lo que se pone de manifiesto en el Museo Histórico de São Francisco do Sul, la catedral Nossa Senhora da Graça y el Mercado Municipal.
Rosario de playas en Costa Esmeralda.
Entre Camboriú y Florianópolis renace un rosario de playas de gran belleza en la denominada Costa Esmeralda, que delinea un territorio marcado por las bahías y las playas de aguas claras. Bombinhas es una joya reservada para las ocasiones especiales, pues deslumbra con su paisaje. Tiene 22 playas, entre las que se destacan Mariscal y Quatro Islas, óptimas para el surf; Zimbros y Canto Grande, más protegidas y moradas de embarcaciones; y Bombas y Bombinhas, las más urbanizadas y con una amplia gama de servicios.
Itapema es uno de los reductos para tener en cuenta si el que el viajero busca asolearse en las playas y pretende algo de vida animada. Meia Praia es el epicentro de la movida de los jóvenes; en tanto playa Central concentra la mayor infraestructura hotelera y de servicios de toda la zona.
También existen otras pequeñas perlas desperdigadas entre las playas más conocidas. Por el sendero de la Costeira de Zimbros se encuentran tres exponentes semidesiertos y una cascada como obsequio para el final del recorrido. Mientras que en la costa rocosa de Bombas, el camino que se abre conduce a la playa de Galheta.
Destino de buceadores, esta zona ofrece una gran biodiversidad debido a la influencia de la corriente de Brasil, cuyas aguas provienen del norte, y de la corriente de las Malvinas, con aguas más frías.
Una invitación al litoral sur.
En el litoral sur despuntan playas menos célebres, aunque igualmente atractivas que poco a poco están atrayendo a los argentinos. Garopaba es una de ellas, muy visitada por surfistas debido a las grandes olas que se originan en Siriú, Siveira, Ferrugem, Barra, Ouvidor y Vermelha. La movida surfista generó un sinnúmero de bares y discotecas que se colman de gente cada noche de verano.
Playa de Rosa se precia de ser una de las más bonitas: sus lagunas y cerros se complementan con el buen gusto de las construcciones, así como el cuidado del enclave y el medio ambiente. Además, en esta zona se puede ver a la ballena franca que entre el otoño y el invierno visita la costa brasileña buscando aguas más cálidas para procrear y amamantar a sus crías.
Ciudades vibrantes.
Meca de los turistas argentinos que cada verano buscan aguas cálidas y una ciudad vibrante para divertirse de día y de noche, Florianópolis ocupa en gran parte la isla de Santa Catarina, un delgado pedazo de tierra de 54 km. de extensión, con más de 100 balnearios. Su imponente puente Hercilio Luz recibe al turista y lo conduce hasta los principales parajes de la isla, como las playas de Canasvieiras, Jurerê, Ingleses y Ponta das Canas, todas ellas con buena infraestructura.
Hacia el este, Joaquina y Mole son las más conocidas por su mar bravío y arenas blancas. Mientras que al sur se encuentran los sitios más sosegados, con escaso movimiento turístico. Bien vale iniciar una caminata para apreciar la biodiversidad del bosque atlántico y salir al encuentro de las playas Naufragados y Lagoinha do Leste.
Además de Florianópolis, Camboriú concentra toda la efervescencia del estado de Santa Catarina, con su amplia paleta de servicios y atracciones. La playa Central, por ejemplo, está surcada por una peatonal de 7 km., repleta de bares, restaurantes y comercios.
La ruta Interpraias proporciona fácil acceso a las playas de Camboriú, a lo largo de 16,5 km. Laranjeiras, a 6 km. del centro, puede ser la primera estación del viaje. Después irrumpen Taquarinhas y Taquaras, con un escenario mucho más agreste.
Para complementar la estadía, el destino ofrece el Beto Carrero World, un parque multitemático, con juegos, shows y zoológico; el Cristo Luz, un monumento de 33 metros que corona el morro da Cruz; y el parque Unipraias, que cuenta con un teleférico que une a la playa del Centro con Laranjeiras, 500 m. de senderos ecológicos y dos circuitos para canopy-tour.
Tierra adentro del estado de Santa Catarina las propuestas son bien distintas. La influencia europea de los inmigrantes se refleja claramente en la arquitectura de sus construcciones, en su gastronomía y en su cultura en general. Joinville, Blumenau y turismo rural son algunas de las opciones.
SANTA CATARINA
Distancia: desde Buenos Aires hasta Florianópolis hay 1.539 km.
Aeropuertos: Florianópolis y Navegantes -a 10 km. del Balneario Camboriú-, cuya novedad es su internacionalización.
Informes: www.santur.sc.gov.br.
Con 95,4 mil km2, el estado del sur de Brasil ofrece una gran cantidad de destinos para gozar de las vacaciones, algunos con una gran movida de turistas, otros más tranquilos. Son 500 km. de costa, comenzando por São Francisco do Sul, el enclave que se encuentra en el norte de la región. Su atractivo más importante es el centro histórico, aunque también despunta con buenas playas, las que se encuentran en bahía de Babitonga. La ciudad se vanagloria de ser la tercera más antigua del país, lo que se pone de manifiesto en el Museo Histórico de São Francisco do Sul, la catedral Nossa Senhora da Graça y el Mercado Municipal.
Rosario de playas en Costa Esmeralda.
Entre Camboriú y Florianópolis renace un rosario de playas de gran belleza en la denominada Costa Esmeralda, que delinea un territorio marcado por las bahías y las playas de aguas claras. Bombinhas es una joya reservada para las ocasiones especiales, pues deslumbra con su paisaje. Tiene 22 playas, entre las que se destacan Mariscal y Quatro Islas, óptimas para el surf; Zimbros y Canto Grande, más protegidas y moradas de embarcaciones; y Bombas y Bombinhas, las más urbanizadas y con una amplia gama de servicios.
Itapema es uno de los reductos para tener en cuenta si el que el viajero busca asolearse en las playas y pretende algo de vida animada. Meia Praia es el epicentro de la movida de los jóvenes; en tanto playa Central concentra la mayor infraestructura hotelera y de servicios de toda la zona.
También existen otras pequeñas perlas desperdigadas entre las playas más conocidas. Por el sendero de la Costeira de Zimbros se encuentran tres exponentes semidesiertos y una cascada como obsequio para el final del recorrido. Mientras que en la costa rocosa de Bombas, el camino que se abre conduce a la playa de Galheta.
Destino de buceadores, esta zona ofrece una gran biodiversidad debido a la influencia de la corriente de Brasil, cuyas aguas provienen del norte, y de la corriente de las Malvinas, con aguas más frías.
Una invitación al litoral sur.
En el litoral sur despuntan playas menos célebres, aunque igualmente atractivas que poco a poco están atrayendo a los argentinos. Garopaba es una de ellas, muy visitada por surfistas debido a las grandes olas que se originan en Siriú, Siveira, Ferrugem, Barra, Ouvidor y Vermelha. La movida surfista generó un sinnúmero de bares y discotecas que se colman de gente cada noche de verano.
Playa de Rosa se precia de ser una de las más bonitas: sus lagunas y cerros se complementan con el buen gusto de las construcciones, así como el cuidado del enclave y el medio ambiente. Además, en esta zona se puede ver a la ballena franca que entre el otoño y el invierno visita la costa brasileña buscando aguas más cálidas para procrear y amamantar a sus crías.
Ciudades vibrantes.
Meca de los turistas argentinos que cada verano buscan aguas cálidas y una ciudad vibrante para divertirse de día y de noche, Florianópolis ocupa en gran parte la isla de Santa Catarina, un delgado pedazo de tierra de 54 km. de extensión, con más de 100 balnearios. Su imponente puente Hercilio Luz recibe al turista y lo conduce hasta los principales parajes de la isla, como las playas de Canasvieiras, Jurerê, Ingleses y Ponta das Canas, todas ellas con buena infraestructura.
Hacia el este, Joaquina y Mole son las más conocidas por su mar bravío y arenas blancas. Mientras que al sur se encuentran los sitios más sosegados, con escaso movimiento turístico. Bien vale iniciar una caminata para apreciar la biodiversidad del bosque atlántico y salir al encuentro de las playas Naufragados y Lagoinha do Leste.
Además de Florianópolis, Camboriú concentra toda la efervescencia del estado de Santa Catarina, con su amplia paleta de servicios y atracciones. La playa Central, por ejemplo, está surcada por una peatonal de 7 km., repleta de bares, restaurantes y comercios.
La ruta Interpraias proporciona fácil acceso a las playas de Camboriú, a lo largo de 16,5 km. Laranjeiras, a 6 km. del centro, puede ser la primera estación del viaje. Después irrumpen Taquarinhas y Taquaras, con un escenario mucho más agreste.
Para complementar la estadía, el destino ofrece el Beto Carrero World, un parque multitemático, con juegos, shows y zoológico; el Cristo Luz, un monumento de 33 metros que corona el morro da Cruz; y el parque Unipraias, que cuenta con un teleférico que une a la playa del Centro con Laranjeiras, 500 m. de senderos ecológicos y dos circuitos para canopy-tour.
Tierra adentro del estado de Santa Catarina las propuestas son bien distintas. La influencia europea de los inmigrantes se refleja claramente en la arquitectura de sus construcciones, en su gastronomía y en su cultura en general. Joinville, Blumenau y turismo rural son algunas de las opciones.
SANTA CATARINA
Distancia: desde Buenos Aires hasta Florianópolis hay 1.539 km.
Aeropuertos: Florianópolis y Navegantes -a 10 km. del Balneario Camboriú-, cuya novedad es su internacionalización.
Informes: www.santur.sc.gov.br.

