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Ruta del Adobe: un paisaje moldeado a mano

Con algo de timidez, Catamarca viene descubriendo su belleza y así nos regala varios circuitos imperdibles a lo largo y a lo ancho de su geografía. Hoy vamos a conocer la Ruta del Adobe que se extiende 55 km. en el oeste catamarqueño, de Tinogasta a Fiambalá. Allí podremos conocer algunas singulares edificaciones históricas.

Les propongo que juguemos: la idea es desplegar el mapa de nuestro país, tirar una moneda sobre él y que el sitio de la caída indique el destino en donde planearemos, según sea el caso, una escapada, un viajecito o nuestras próximas vacaciones. Y como cayó, quedó.

Lo que tiene de bueno este pequeño desafío lúdico es que todos ganan, porque cada rincón de nuestra Argentina ofrece un paisaje, una historia o un sabor por descubrir. Con un poco de suerte la moneda caerá en Catamarca. Y de ser así, aunque usted no lo sepa, ya ganó antes de llegar.

Es que esta provincia, que viene descubriendo con timidez su belleza, nos regala varios circuitos imperdibles a lo largo y a lo ancho de su geografía. En esta ocasión desandaremos la Ruta del Adobe, que se extiende 55 km. en el oeste catamarqueño, de Tinogasta a Fiambalá. Allí podremos conocer varias edificaciones históricas construidas en adobe, un material mezcla de arcilla, pasto, tierra y agua que se destaca por su nobleza en climas áridos y secos, conservando el calor en la época fría y manteniendo los ambientes frescos durante las altas temperaturas.

EL PUNTO DE PARTIDA.

La mejor idea es arrancar desde San Fernando del Valle de Catamarca, la capital provincial, y desde allí recorrer el trayecto de casi 300 km. hasta llegar a Tinogasta.

Por eso vale la pena hacer noche y aprovechar la estadía para visitar la plaza 25 de Mayo y la catedral basílica Nuestra Señora del Valle, erigida en honor a la patrona del Turismo. Además del valor simbólico que tiene la imagen de la virgen para los peregrinos, la iglesia es uno de los templos más imponentes del país y fue declarado Monumento Histórico Nacional en 1941.

En tanto, la Fábrica Artesanal de Alfombras es todo un símbolo de la cultura catamarqueña y desde 1954 se destaca por la belleza de sus diseños y la alta calidad de sus materias primas. Incluso las alfombras de Catamarca son reconocidas y premiadas internacionalmente. Una visita guiada a la fábrica-taller es ideal para conocer el trabajo de las mujeres locales que conquistan el mundo con sus exclusivos modelos.

VAMOS A LA RUTA.

El mediodía pasó de largo pero sabemos que estamos cerca. Nos estiramos un poco para poder almorzar en la posada restaurante Casagrande, punto de inicio de la Ruta del Adobe.

Allí, en 1897, se instaló el batallón de Cazadores de los Andes y luego se transformó en la casa de la cultura local. Actualmente es una posada-restaurante que conserva las características de las construcciones de adobe: muros de 80 cm. a un metro de ancho, vigas de algarrobo y la profusión de colores tierra en su parte exterior.

Después de almorzar, dormimos la siesta a la sombra de los árboles que cubren el patio del Casagrande, recargamos las energías y recorremos los 17 km. que nos separan de El Puesto.

En este singular pueblo, íntegramente construido en adobe, conocemos la historia de una edificación de gran valor histórico: el Oratorio de los Orquera. Así, entre muros de terracota y techos que nos protegen de un clima árido que corta la piel, escuchamos la historia de Martina y de Manuela Asiaris, dos valientes mujeres que desde la lejana Chuquisaca (Bolivia) encararon un penoso viaje por Calama, San Pedro de Atacama y los valles Calchaquíes hasta llegar a Tinogasta, donde erigieron esta capilla privada que conserva un pequeño museo familiar.

Al recorrer sus interiores reconocemos las imágenes de Nuestra Señora del Rosario, el cristo crucificado y un cuadro de la Virgen María amamantando al niño, todos originales del Alto Perú. El patio con cardones nos regala una postal magnífica creada por el celeste brillante del cielo catamarqueño que le da paso a tonos de naranjas, marrones y rojos, desde donde parecen sobresalir las construcciones que tenemos a nuestro alrededor.

Seguimos camino por las calles de El Puesto y llegamos hasta la vecina Anillaco. Así es, tenemos dos Anillaco en Argentina: una riojana y una catamarqueña. En la segunda, luego de atravesar frondosos olivares, encontramos la capilla más antigua de la región. Se trata de la iglesia Nuestra Señora del Rosario, erigida en 1712. En su interior hay varias hornacinas; una de las cuales resguarda la imagen de la virgen. Bajo los coloridos banderines que cuelgan del techo, los visitantes concuerdan en señalar la atmósfera de paz que perciben al ingresar.

Al salir nos acercamos al mayorazgo de Bazán y Pedraza, lindero a la iglesia. En el sitio nos comentan que don Gregorio Bazán de Pedraza fue el primer colonizador español que obtuvo del gobernador de la región del Tucumán, don Félix de Argandoña, una merced de tierras de 100 leguas cuadradas a mediados del siglo XVII. Esta superficie corresponde al área de Tinogasta y del valle del Abaucan. Así, el adelantado ubicó su residencia y fundó dos mayorazgos: uno en Fiambalá y otro aquí, que terminó de construir entre 1712 y 1714. Éste se caracteriza por sus grandes dimensiones y su diseño en forma de U, que se prolonga en un patio con entrada para carruajes.

Aun nos falta buena parte del recorrido pero ya reconocemos los campanarios de la capilla de Andacollo en el paraje La Falda. La edificación fue restaurada en 2001 y conservó su estilo neoclásico.

De a poco entramos en el imaginario local y prestamos el oído para escuchar varias leyendas y misterios locales, que los lugareños están ansiosos por transmitir.

También nos recomiendan conocer las ruinas de Watungasta, localizadas 5 km. al norte de Anillaco, en la quebrada de la Troya. Aparentemente tuvieron un rol preponderante en el desarrollo poblacional de la zona.

Seguimos viaje porque más adelante llegaremos a Fiambalá para conocer uno de los monumentos más importantes del circuito, y de todo Catamarca: el templo de San Pedro.

Se trata de una construcción impulsada por el capitán Domingo Carrizo en 1770, que respeta la arquitectura colonial del siglo XVIII. Posee una nave única apoyada en vigas de madera, y techos de caña. Sus paredes son de adobe y la escalera de acceso al campanario fue construida sobre una única pieza de algarrobo.

En el altar se destaca la imagen de San Pedro, el patrono del templo, que fue traída por Carrizo desde Cusco, al igual que las pinturas que decoran las paredes laterales.

Antes de irnos, algunos feligreses nos preguntan si vinimos a conocer al “santito caminador”. Naturalmente no comprendimos, pero la curiosidad nos ganó y una de las mujeres devotas del santo, no dudó en regalarnos una hermosa historia para traernos a casa.

MAGIA EN EL CAMINO.

Resulta que San Pedro, según cuenta la leyenda, eligió a Fiambalá para quedarse y en su honor se levantó su iglesia, convirtiéndose en protector de los viñedos. No son pocos los devotos que aseguran que por las noches, el santito camina largas horas y cuida los viñedos. Luego de la recorrida regresa a su altar con los zapatitos llenos de espinas y con las suelas gastadas.

Entonces los feligreses siempre le acercan nuevos zapatos, que se guardan celosamente en la sacristía de la iglesia; y que esta cronista pudo verificar. Si mientras usted está leyendo se pregunta si será verdad que los zapatos están gastados, les confirmo que sí, están gastados.

Como también les aseguro que esos viñedos, con aparente protección celestial, nos regalaron un delicioso vino catamarqueño para nuestro brindis de despedida que preparamos bajo un cielo cubierto de estrellas grandes y plateadas que de tan cercanas, casi se dejan atrapar. Volvimos a casa con los bolsillos llenos de historias y la vista convertida en un caleidoscopio de nuevas formas y colores, que descubrimos en Catamarca.

Informes: [email protected].

TIPS PARA EL VIAJERO

Cómo llegar: Aerolíneas Argentinas tiene varias frecuencias semanales a Catamarca.

Desde la capital tomar la Ruta Nacional 38 y luego la Ruta Nacional N 60 para llegar a Tinogasta y a Fiambalá.

Clima: el clima es árido, de sierras, semidesértico y ventoso. Suele haber grandes amplitudes térmicas.

Dónde dormir: en la capital, Amérian Catamarca Park Hotel: 0810-810-2637.

Hostería Municipal Fiambalá: Tel (03837)-496291.

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