Alejada de las pelotas y vuvuzelas que hasta hace poco supieron matizar su día a día, Sudáfrica ostenta una selección de hoteles de lujo que podría pelear cualquier campeonato del mundo: The Table Bay, Sun City, Sabi Sabi y Saxon son pasos obligados para los viajeros que quieran descubrir lo esencial de esta nación.
Si a ello se le suman The Royal Livingstone, en Zambia, y Governor’s Camp, en Kenia, la experiencia por el sur del continente africano, combinando la naturaleza en estado salvaje con los placeres de la vida sofisticada, no podría ser más reveladora.
Aquí están, ellas son, las propiedades más icónicas, las que no deben pasarse por alto, ubicadas en sitios estratégicos, donde los huéspedes tendrán la certeza de que están en el lugar indicado.
SUN CITY.
En Sun City, una ciudad de entretenimiento con varios hoteles, la distinción tiene nombre propio: The Palace, cuya imponencia parte de su diseño y se refleja en detalles como los frescos de la sabana, los sillones en animal print y las esculturas de animales en tamaño natural.
En este exclusivo hotel 6 estrellas (a una hora y media de Johannesburgo) es posible disfrutar de su piscina privada, tomar un masaje o acceder a uno de sus restaurantes (Cristal Court y Villa Del Palazzo), donde se pueden probar productos locales como avestruz, una de las carnes más sabrosas y sanas, o postres y espumas en base a amarula. Vale mencionar que en el desayuno, más allá de los típicos ingredientes de los buffets, hay especialidades como sushi, ostras o comida china.
Por supuesto, el alojamiento en The Palace garantiza el acceso a todas las áreas de Sun City, un enorme parque apto para toda la familia con cientos de facilidades: piscina con olas artificiales, paseos en globos, búsquedas del tesoro en cuatriciclos, un campo de golf donde se juegan importantes torneos, espectáculos, teatros, cines, casinos y mucho más.
El complejo está a cinco minutos de la Reserva Nacional de Pilanesburg, donde se pueden tomar safaris privados.
THE ROYAL LIVINGSTONE.
Entrar en Zambia significa dejar atrás todo rastro cosmopolita para comenzar a conocer el África profunda. Allí, The Royal Livingstone se erige como el refugio ideal desde donde explorarla.
La propiedad semeja una mansión colonial, que retrotrae a los pasajeros a los tiempos de las expediciones del explorador escocés David Livingstone, fusionando el lujo y una ubicación excepcional, a la vera del río Zambeze y a tan sólo 15 minutos a pie de las cataratas Victoria.
En su jardín, donde las cebras no dejan de pasearse libremente, los pasajeros pueden tomar masajes bajo un gazebo, con una pequeña particularidad: cuando uno se acuesta boca abajo, bajo las camillas hay colocado un espejo inclinado; entonces, además del suelo se puede ver reflejado el río, que junto con el sonido de las cataratas y el tratamiento ayudan a conformar una atmósfera sumamente relajante.
Desde aquí también se pueden efectuar safaris por el Parque Nacional Mosi-oa-Tunya (dentro del cual se ubica el establecimiento), así como volar en helicóptero para tomar panorámicas de los animales y las cataratas Victoria desde lo alto del cielo.
Sin duda Royal Livingstone es una gran opción para parejas, incluyendo a los mieleros; sólo basta imaginar una navegación en catamarán por el Zambeze, viendo posarse un sol rojizo sobre la inmensidad de la sabana, junto a las manadas de elefantes sobre las costas del río…
SABI SABI.
A una hora y cuarto de vuelo desde Johannesburgo, y adyacente al Parque Kruger, se encuentra una de las reservas privadas más tradicionales de Sudáfrica: Sabi Sabi.
A diferencia de los safaris por los parques nacionales, aquí los vehículos 4x4 (no más de dos por expedición, lo cual asegura intimidad en la exploración) pueden desandar libremente el terreno (sin depender de una ruta), con lo que la interacción con los animales resulta más cercana. Así, no es extraño que frente a las propias narices se crucen manadas de elefantes, rinocerontes, jirafas e incluso leopardos.
Esto se complementa con alojamiento de óptimo nivel y un concepto que engloba tres mundos: “Ayer, Hoy y Mañana”.
Selati Camp representa el ayer, donde afloran los aires de la época de la colonia a través de una ambientación con faroles tenues e iluminación a gas. Esta área cuenta con ocho habitaciones, es ideal para matrimonios y no acepta chicos.
Las 25 suites del Bush Lodge y las seis del Little Bush Camp simbolizan el hoy, un espacio de decoración contemporánea ideal para familias y grupos de incentivos.
Por último, la misma llegada al Earth Lodge -que representa el mañana- ya es movilizadora: el huésped al arribar no ve absolutamente nada, pero al adentrarse por unos pasillos que bajan en la tierra se encontrará con una puerta doble; bastará abrirla para que la sabana se convierta en el anfiteatro de su campo visual. Aquí la decoración combina el minimalismo con los toques locales y sus 13 suites cuentan con piscina privada, duchas externas y un patio que se extiende hacia toda la planicie sudafricana.
Vale mencionar que los lodges están a unos 30 minutos de camioneta uno del otro, lo cual asegura la privacidad y la individualización de cada concepto.
Así, un día en Sabi Sabi consiste en levantarse a las 4.30, tomar un pequeño desayuno con café y masas en el lobby, subirse a los vehículos, parar en medio de la sabana para ver el amanecer y degustar más delicatessen. Luego será tiempo de regresar al lodge para descansar, ir al spa, almorzar y cerca de las 17 tomar el safari del atardecer, donde la jornada se cierra con un cóctel que incluirá las bebidas preferidas de los pasajeros.
CIUDAD DEL CABO Y JOHANNESBURGO.
Ciudad del Cabo es el punto a recorrer antes de emprender el regreso, puesto que, además de su importancia histórica, es el mejor lugar para ir de shopping. Cabe mencionar que Sudáfrica tiene un programa de “tax refunds”, por lo que el dinero de los impuestos es devuelto al pasajero en el aeropuerto.
Y si se trata de alojamiento de excelencia en la ciudad, hay que hablar de The Table Bay, cuyas 329 habitaciones tienen vista a la emblemática Table Mountain y a una hermosa bahía que bien podría ser análoga a nuestro Puerto Madero.
Su diseño responde al estilo victoriano, con las reminiscencias propias de la presencia inglesa de antaño, incluyendo un fantástico servicio de té por las tardes.
Un punto altamente apreciado es que el hotel cuenta con acceso directo al shopping de lujo lindero, por lo que los compradores avezados pueden ir y volver todo el tiempo de las tiendas a la habitación.
Por otra parte, vale la pena conocer Johannesburgo, no sólo como un simple hub, sino para empaparse de su cultura cosmopolita.
En este sentido, el exclusivo Saxon Boutique Hotel, Villas & Spa dispone de alojamiento para satisfacer las mayores exigencias, en suites de grandes ventanales que dan a sus jardines y a la ciudad. Cada villa tiene su propia terraza y piscina, e incluso un par de ellas cuentan con spa privado. Los chefs de su restaurante se encargan de utilizar sólo ingredientes locales frescos, en platos que incluyen las carnes de caza de la región y deliciosos mariscos como el cangrejo de río. Posee además una bodega privada que puede usarse para cenas o eventos privados.
GOVERNOR’S CAMP.
Ahora bien, para una experiencia africana bien completa (tal vez en un segundo viaje), hay que agregar el paso por Kenia y su Governor’s Camp.
En este país el concepto de los safaris es distinto al sudafricano: aquí se trata de una enorme planicie abierta, el Parque Nacional Masai Mara, cruzada por un el río a la vera del cual se levantan cuatro campamentos de lujo. Cada uno presenta de ocho a 37 tiendas montadas sobre una base de concreto, equipadas con camas king size, baño completo, gastronomía de primer nivel y todas las facilidades de un hotel de alta categoría.
Al ser la única zona de más vegetación, en las orillas del río conviven todos los animales; no hay siquiera que buscarlos: los pasajeros salen y allí están, tan simplemente como abrir una ventana.
De este modo las postales de los safaris se pueden componer de una manada de búfalos, numerosas familias de elefantes, un grupo de leones con sus cachorros o un chita subido a un montículo de tierra, única elevación de la zona, desde donde observan la lontananza y tratan de divisar a su próxima presa, quizás un impala. Ello sin contar las jirafas, los rinocerontes blancos y negros, o los hipopótamos que emergen del río.
Hay una excursión que marca la diferencia: un safari en globo aerostático. Los huéspedes se deben levantar de madrugada para contemplar el amanecer desde el aire, en un ambiente donde todo es silencio salvo por el sonido que produce el aire caliente que eleva la nave. Tras una hora sobrevolando la sabana y sus animales, es momento de bajar cerca de la frontera con Tanzania: allí espera el desayuno con champán, como para brindar por este magnífico viaje.
Refugios de lujo en el sur de África
La región despliega una serie de sofisticados establecimientos 5 estrellas localizados en Sudáfrica, Zambia y Kenia, desde donde emprender safaris y descubrir la vida salvaje de la sabana.

