Lima se ha posicionado como uno de los destinos ideales para escapadas cortas desde Chile, gracias a su combinación de historia viva, cocina de alto nivel y barrios que concentran gran parte de sus atractivos turísticos. En 72 horas es posible recorrer la ciudad con ritmo, profundidad y variedad de experiencias.
Lima combina historia, gastronomía y barrios con identidad propia, consolidándose como un destino ideal para escapadas cortas desde Chile.
Planificar el viaje considerando sectores como Miraflores, San Isidro y Barranco permite optimizar traslados y equilibrar cultura, descanso y gastronomía. Esta ruta de tres días, propuesta por la cadena de hoteles Meliá, propone un recorrido ordenado, pensado para viajeros que buscan aprovechar el tiempo sin sacrificar calidad ni contenido.
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Día 1: Miraflores y el primer contacto con Lima
El recorrido comienza en Miraflores, uno de los barrios más dinámicos y caminables de la ciudad. El Malecón ofrece vistas abiertas al océano Pacífico, parques costeros y puntos icónicos como el Parque del Amor, ideales para una primera aproximación urbana y paisajística.
Durante la tarde, el barrio invita a explorar su oferta gastronómica, con restaurantes de cocina criolla, nikkei y chifa. Es una zona perfecta para probar ceviche, pescados frescos y propuestas contemporáneas que reflejan la identidad culinaria limeña.
Día 2: Centro histórico y pausa en San Isidro
La segunda jornada se enfoca en el Centro Histórico de Lima, donde se concentran algunos de los principales hitos patrimoniales del país. La Plaza Mayor, la Catedral, el Convento de San Francisco y el Barrio Chino permiten entender el origen y la evolución cultural de la capital peruana.
Tras el recorrido, San Isidro aparece como un espacio ideal para bajar el ritmo. Este distrito combina áreas verdes, buena conectividad y una atmósfera más tranquila, perfecta para descansar y prepararse para la última etapa del viaje.
Día 3: Barranco y el Lima creativo
Barranco representa el lado más artístico y bohemio de Lima. Sus calles reúnen murales, galerías, cafés y tiendas independientes que conviven con una intensa vida cultural. El Puente de los Suspiros es uno de los puntos más fotografiados del sector.
El barrio invita a cerrar el viaje con calma, ya sea en cafeterías de autor, restaurantes de fusión o espacios culturales. Es un entorno ideal para compras locales, fotografía urbana y experiencias ligadas al arte contemporáneo.
Sabores imperdibles en una estadía corta
La gastronomía es uno de los grandes motores del viaje. Para ceviche, locales como La Mar o Canta Rana destacan por su calidad y tradición. La cocina nikkei tiene exponentes clave como Osaka y Maido, mientras que Isolina Taberna Peruana sobresale por sus platos criollos abundantes.
Los postres tradicionales, como el suspiro limeño o los picarones, pueden encontrarse en cocinerías y cafeterías de Miraflores y Barranco, ideales para cerrar cada jornada.
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