Ubicado a sólo 20 km. de la Capital Federal, y favorecido por una amplia red de vías de acceso, el partido de San Isidro ofrece varias opciones para disfrutar de su oferta turística.
Varios fueron los sucesos históricos que plasmaron en San Isidro sus actuales caraterísticas edilicias y urbanísticas. Los primeros pobladores de la región fueron los indios guaraníes, hábiles en las artes de la caza y la pesca. Fue Juan de Garay quien, en 1580, imprimió los primeros rasgos al enclave al realizar la repartición de las tierras ubicadas al norte de la ciudad de la Santísima Trinidad. Dentro del llamado "Pago de La Costa o del Monte Grande" se encontraba el territorio del actual Partido de San Isidro.
A fines del siglo XVIII San Isidro ya se perfilaba como un sector de magnitud, ya que comprendía los actuales partidos de Vicente López, San Fernando, parte de 3 de Febrero y el barrio de Belgrano.
En esos años, las tierras destinadas a la labranza pasaron a ser el lugar de descanso de las familias de la aristocracia porteña. A su vez, se construyeron amplias residencias rodeadas de inmensos jardines que le dieron a San Isidro ese particular aspecto que con el tiempo llegó a distinguirlo.
Dentro del Area de Preservación Patrimonial se destacan construcciones privadas y municipales. Asimismo, los museos y paseos por calles adoquinadas bajo frondosos árboles y un imponente río como telón de fondo, narran las historias de inmigrantes, soldados y tertulias de los albores de la patria.
Es innegable la importancia histórica y religiosa de la catedral de San Isidro. Su construcción (1898) muestra un estilo arquitectónico neogótico con bellísimos vitraux y una imponente torre de 69 metros. En tanto se erige en el mismo lugar que ocuparon los cimientos de la capilla que erigió Domingo de Acassuso en 1707.
Frente a la catedral está la plaza principal del partido, que lleva el nombre de Mitre, con sus dos niveles: el inferior ostenta un reloj floral instalado por un vecino de San Isidro en 1913, cuya máquina original se exhibe en el Museo Municipal (Av. del Libertador 16.362).
Frente a la plaza se encuentra la Manzana Municipal, donde se aprecian construcciones antiguas de variada arquitectura, entre ellas el Honorable Concejo Deliberante, habilitado en 1875 como Palacio Municipal.Su edificación presenta elementos italianizantes, como las columnas y la balaustrada en la terraza.
Otro de los exponentes más destacados es el chalet Las Brisas, de 1895, cuyo estilo constrasta absolutamente con el solar contiguo, de estilo colonial, que alberga al Museo, Biblioteca y Archivo Histórico Municipal. Dicho propiedad perteneció a Fernando Alfaro, primer presidente municipal elegido en 1856.
Otro sitio destacado es la quinta Los Ombúes, que otrora perteneció a Mariquita Sánchez de Thompson. Esta se encuentra localizada a un costado del Paseo de los Tres Ombúes, mirador donado por Mariquita para que todos los vecinos pudieran disfrutar de la hermosa vista de las tradicionales barrancas de San Isidro.
Un baluarte de la historia es la quinta que en el pasado ocupó el brigadier general Juan Martín de Pueyrredón, y por la cual pasaron personajes ilustres como el general José de San Martín, Domigno Sarmiento y Santiago de Liniers, entre otros. Hoy en día, esta casona de fines del siglo XVIII alberga al Museo Histórico Municipal Brigadier General Juan Martín de Pueyrredón, donde es posible observar las salas de costura, el gabinete de trabajo, la sala familiar y la de reuniones políticas, ambas adornadas con baldosas francesas y techos de lapacho junto a reliquias de varios próceres.
Fuera del Casco Histórico, en la localidad de Beccar yace otra de las residencias de antaño del partido, que fuera habitada por la escritora Victoria Ocampo, y por donde desfilaron prestigiosas figuras de la literatura del siglo XX. Cercano a la Villa Ocampo se levanta el monumento a los 33 Orientales, el cual conmemora la epopeya libertadora de 1825, cuando un grupo de orientales y bonaerenses partieron de Puerto Sánchez (en la desembocadura de lo que hoy es el arroyo Sarandí) para rescatar a la Banda Oriental del dominio de Brasil. Esta misma zona es morada de una de las instituciones más conocidas del partido: se trata del Colegio Carmen Arriola de Marín, un enorme complejo educativo compuesto por El Castillo, la capilla de estilo gótico veneciano consagrada a Nuestra Señora del Carmen, el Museo de Ciencias Naturales Hermano Oton Dionisio y el Museo Histórico.
En lo que a paseos al aire libre se refiere, San Isidro cuenta con sectores públicos pertenecientes al parque de la Ribera (a orillas del Río de la Plata), así como el mirador de la calle Roque S. Peña, el paseo de la Unidad Nacional, y el espigón de Pacheco, desde donde se obtiene una de las vistas más hermosas de la ciudad de Buenos Aires.
Un atractivo muy particular representa el Refugio Natural y Educativo de la Ribera Norte, creado en 1988 como Reserva Ecológica Municipal, con fines educativos, científicos y recreativos. En su superficie, de 10 ha. aproximadamente, se preserva la flora típica ribereña, junto a más de 200 especies de aves y gran variedad de reptiles, anfibios, mamíferos e insectos.
Vale la pena recalcar la trascendencia de otros templos pequeños dignos de ser visitados, como es el caso de las iglesias San José; Santa Rita de Casia, de estilo colonial y que data de 1942; y la de Fátima, construida en la década del ´50.
A su calidez e interés por lo religioso, los habitantes del partido suman su pasión por los deportes. El hipódromo de San Isidro, inaugurado el 8 de diciembre de 1935, ocupa una superficie de 148 ha., siendo uno de los centros turfísticos más importantes de América. Este se encuentra dentro del predio del Jockey Club, donde además hay siete canchas de polo y dos campos de golf.
En las costas del Río de la Plata se hacen presentes los amantes de la náutica y los deportes acuáticos, que practican windsurf, kitesurf, jet-sky, entre otros.
El paseo de la Unidad Nacional, la senda paralela a las vías del tren turístico y su par del Acceso Norte, son tres opciones al aire libre aptas para realizar caminatas, andar en roller o en bicicleta, o cualquier otra actividad física.
Varios fueron los sucesos históricos que plasmaron en San Isidro sus actuales caraterísticas edilicias y urbanísticas. Los primeros pobladores de la región fueron los indios guaraníes, hábiles en las artes de la caza y la pesca. Fue Juan de Garay quien, en 1580, imprimió los primeros rasgos al enclave al realizar la repartición de las tierras ubicadas al norte de la ciudad de la Santísima Trinidad. Dentro del llamado "Pago de La Costa o del Monte Grande" se encontraba el territorio del actual Partido de San Isidro.
A fines del siglo XVIII San Isidro ya se perfilaba como un sector de magnitud, ya que comprendía los actuales partidos de Vicente López, San Fernando, parte de 3 de Febrero y el barrio de Belgrano.
En esos años, las tierras destinadas a la labranza pasaron a ser el lugar de descanso de las familias de la aristocracia porteña. A su vez, se construyeron amplias residencias rodeadas de inmensos jardines que le dieron a San Isidro ese particular aspecto que con el tiempo llegó a distinguirlo.
Dentro del Area de Preservación Patrimonial se destacan construcciones privadas y municipales. Asimismo, los museos y paseos por calles adoquinadas bajo frondosos árboles y un imponente río como telón de fondo, narran las historias de inmigrantes, soldados y tertulias de los albores de la patria.
Es innegable la importancia histórica y religiosa de la catedral de San Isidro. Su construcción (1898) muestra un estilo arquitectónico neogótico con bellísimos vitraux y una imponente torre de 69 metros. En tanto se erige en el mismo lugar que ocuparon los cimientos de la capilla que erigió Domingo de Acassuso en 1707.
Frente a la catedral está la plaza principal del partido, que lleva el nombre de Mitre, con sus dos niveles: el inferior ostenta un reloj floral instalado por un vecino de San Isidro en 1913, cuya máquina original se exhibe en el Museo Municipal (Av. del Libertador 16.362).
Frente a la plaza se encuentra la Manzana Municipal, donde se aprecian construcciones antiguas de variada arquitectura, entre ellas el Honorable Concejo Deliberante, habilitado en 1875 como Palacio Municipal.Su edificación presenta elementos italianizantes, como las columnas y la balaustrada en la terraza.
Otro de los exponentes más destacados es el chalet Las Brisas, de 1895, cuyo estilo constrasta absolutamente con el solar contiguo, de estilo colonial, que alberga al Museo, Biblioteca y Archivo Histórico Municipal. Dicho propiedad perteneció a Fernando Alfaro, primer presidente municipal elegido en 1856.
Otro sitio destacado es la quinta Los Ombúes, que otrora perteneció a Mariquita Sánchez de Thompson. Esta se encuentra localizada a un costado del Paseo de los Tres Ombúes, mirador donado por Mariquita para que todos los vecinos pudieran disfrutar de la hermosa vista de las tradicionales barrancas de San Isidro.
Un baluarte de la historia es la quinta que en el pasado ocupó el brigadier general Juan Martín de Pueyrredón, y por la cual pasaron personajes ilustres como el general José de San Martín, Domigno Sarmiento y Santiago de Liniers, entre otros. Hoy en día, esta casona de fines del siglo XVIII alberga al Museo Histórico Municipal Brigadier General Juan Martín de Pueyrredón, donde es posible observar las salas de costura, el gabinete de trabajo, la sala familiar y la de reuniones políticas, ambas adornadas con baldosas francesas y techos de lapacho junto a reliquias de varios próceres.
Fuera del Casco Histórico, en la localidad de Beccar yace otra de las residencias de antaño del partido, que fuera habitada por la escritora Victoria Ocampo, y por donde desfilaron prestigiosas figuras de la literatura del siglo XX. Cercano a la Villa Ocampo se levanta el monumento a los 33 Orientales, el cual conmemora la epopeya libertadora de 1825, cuando un grupo de orientales y bonaerenses partieron de Puerto Sánchez (en la desembocadura de lo que hoy es el arroyo Sarandí) para rescatar a la Banda Oriental del dominio de Brasil. Esta misma zona es morada de una de las instituciones más conocidas del partido: se trata del Colegio Carmen Arriola de Marín, un enorme complejo educativo compuesto por El Castillo, la capilla de estilo gótico veneciano consagrada a Nuestra Señora del Carmen, el Museo de Ciencias Naturales Hermano Oton Dionisio y el Museo Histórico.
En lo que a paseos al aire libre se refiere, San Isidro cuenta con sectores públicos pertenecientes al parque de la Ribera (a orillas del Río de la Plata), así como el mirador de la calle Roque S. Peña, el paseo de la Unidad Nacional, y el espigón de Pacheco, desde donde se obtiene una de las vistas más hermosas de la ciudad de Buenos Aires.
Un atractivo muy particular representa el Refugio Natural y Educativo de la Ribera Norte, creado en 1988 como Reserva Ecológica Municipal, con fines educativos, científicos y recreativos. En su superficie, de 10 ha. aproximadamente, se preserva la flora típica ribereña, junto a más de 200 especies de aves y gran variedad de reptiles, anfibios, mamíferos e insectos.
Vale la pena recalcar la trascendencia de otros templos pequeños dignos de ser visitados, como es el caso de las iglesias San José; Santa Rita de Casia, de estilo colonial y que data de 1942; y la de Fátima, construida en la década del ´50.
A su calidez e interés por lo religioso, los habitantes del partido suman su pasión por los deportes. El hipódromo de San Isidro, inaugurado el 8 de diciembre de 1935, ocupa una superficie de 148 ha., siendo uno de los centros turfísticos más importantes de América. Este se encuentra dentro del predio del Jockey Club, donde además hay siete canchas de polo y dos campos de golf.
En las costas del Río de la Plata se hacen presentes los amantes de la náutica y los deportes acuáticos, que practican windsurf, kitesurf, jet-sky, entre otros.
El paseo de la Unidad Nacional, la senda paralela a las vías del tren turístico y su par del Acceso Norte, son tres opciones al aire libre aptas para realizar caminatas, andar en roller o en bicicleta, o cualquier otra actividad física.

